pócima de sol,
te desprendes,
y caes
al beso con la tierra
húmeda como manos.
de allí recojo tu pétalo
que abre sus venas aterciopeladas
para respirar los helechos,
para lamer el río.
escribo en una orilla arenosa
la palabra: conservar.
se levanta una brisa,
el tiempo desafía;
pero abajo,
donde inhalamos,
nos espera la ballena .