Si alguna vez te dejé mensajes amorosos
en ventanas empañadas
ya mis manos no gotean palabras.
Fueron víctimas de una
lenta sequía.
Y ahora frágiles, endurecidas
ni de la furia hablan.
Sólo repiten que son escombros, escombros, escombros, escombros…
Si alguna vez te dejé mensajes amorosos
en ventanas empañadas
ya mis manos no gotean palabras.
Fueron víctimas de una
lenta sequía.
Y ahora frágiles, endurecidas
ni de la furia hablan.
Sólo repiten que son escombros, escombros, escombros, escombros…